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Las glándulas anales son dos pequeños sacos que tienen los hurones dentro del ano, uno a cada lado del mismo, de ahí que se las conozca también como glándulas perianales.

Generalmente no son visibles a simple vista pero son fácilmente palpables. Dichos “sacos” almacenan material de excreción, que será expulsado al exterior mediante los conductos de drenaje que las conectan con el ano.

El contenido de las glándulas suele ser un líquido de color amarillento o marronáceo que genera un olor bastante fuerte y desagradable (parecido al aceite).

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Estas glándulas tienen dos funciones principales:

  • Identificativa y comunicativa. Son potentes señales olfativas que sirven como método de comunicación con otros hurones, es una especie de huella digital, dicho olor puede transmitir mensajes como el sexo, el estado hormonal (si está o no en celo), etc.
  • Lubricante a la hora de la defecación. Tienen una función lubricante en el esfínter.

En hurones sanos, las glándulas son vaciadas regularmente durante la defecación, de ahí su función de lubricación que acabamos de comentar. Además de vaciarlas cada vez que hacen sus necesidades, es bastante común que las expulsen por diversos motivos:

  • Cuando sienten dolor.
  • Cuando se asustan.
  • Cuando tienen un elevado nivel de estrés.
  • En estados de excesiva relajación.
  • Etc.

La cantidad de veces “extra” que el hurón expulse sus glándulas irá en función de cada individuo, de modo que nos encontramos hurones que apenas o nunca las expulsan o hurones que las expulsan continuamente, también puede depender de la etapa concreta que esté viviendo el hurón por los motivos que hemos citado arriba. Por ejemplo, es muy probable que un hurón recién llegado a casa, que ha sufrido de muchos cambios en un corto período de tiempo, expulse muchas veces las glándulas y que conforme su adaptación se vaya llevando a cabo esto deje de suceder tan esporádicamente.

A veces ocurre que hay hurones que no las vacían por sí solos, es entonces cuando se pueden generar ciertos problemas por un llenado en exceso de dichas glándulas. Generalmente este exceso de material es provocado por un cierre temporal de los conductos de drenaje de las glándulas, que puede estar ocasionado por diversos motivos como por ejemplo: una posición anormal del conducto de drenaje de salida (por exceso de peso) o un diámetro anormal de dicho conducto, aunque lo más común es que esto ocurra por una irritación de la zona perianal debido a una infección que inflama la mucosa anal de los “sacos” (por ejemplo por un proceso de diarrea).

Los problemas más comunes que podemos encontrarnos debido a la obstrucción de las conductos pueden ser:

  • Impacción, llenado excesivo de las glándulas. En este caso podemos intentar vaciarlas manualmente en casa.
  • Fisuras en el esfínter o incluso prolapso anal por falta de lubricación. Cuando se da un prolapso lo que ocurre es un avanzamiento de la mucosa del ano a través del esfínter externo. En tal caso lo más sensato es no dejarse guiar por recomendaciones o consejos externos sino acudir de urgencias a un veterinario. A veces leemos que se puede tratar en casa con aplicación de frío y otros medicamentos, pero hay que pensar que es algo que causa mucho dolor al hurón y podemos con ello hacer más daño como quemaduras por frío. Además, es posible que en algunos casos sea necesario sedar levemente al hurón, ya que el estrés produce que al introducir la mucosa pueda volver a salir de inmediato.
  • Infección.
  • Abscesos en las glándulas, debidos normalmente a secreciones muy espesas.
  • Tumores, bien sean benignos o malignos (cáncer).

Los síntomas suelen variar dependiente del problema, pero generalmente se produce una inflamación muy visible de la zona debido al llenado de los “sacos”, dolor, rojez, excesivo lamido del hurón en la zona o incluso en caso de abscesos, heridas abiertas al exterior.

Vaciar las glándulas anales del hurón

Si los sacos anales están llenos en exceso, es necesario y recomendable vaciarlos manualmente. No es una tarea agradable pero si es de vital importancia para evitar problemas mayores. Lo primero a destacar es que nunca debemos hacerlo si no conocemos el procedimiento o no estamos seguros de saber hacerlo, tenemos que recordar que puede ser un procedimiento doloroso para el animal.

Describimos a continuación cómo hacerlo:

  • Localizar las glándulas de nuestro hurón, recuerda que tienen una a cada lado del ano. Se nota bastante bien cuando están llenas.
  • Ponerse unos guantes o bien usar un pañuelo de papel.
  • Una vez estemos preparados, debemos coger las glándulas entre los dedos índice y pulgar, masajeando desde delante hacia atrás. Es importante tener en cuenta que el líquido puede salir disparado.
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Si el procedimiento no da sus frutos, puede deberse a una obstrucción persistente de los conductos, por lo que cual será mejor acudir al veterinario para que él siga el protocolo correspondiente.

El gran mito entorno a las glándulas y el olor del hurón<

Son muchos los mitos que existen sobre el olor característico del hurón, el más extendido es que son estas glándulas anales las causantes de su olor. Esta afirmación es totalmente falsa, ya que el olor del hurón proviene de las glándulas sebáceas que el animal posee repartidas por todo el cuerpo, encargadas de hidratar y proteger la piel y el pelo.

Hay criadores que venden sus bebés con las glándulas extirpadas (saculectomía) aprovechando este falso mito que acabamos de desmentir. En estos casos, hacen pasar a bebés con apenas 2 meses de vida por una operación/mutilación dolorosa e innecesaria, pudiendo causarles graves repercusiones en un futuro como ya hemos podido ver.

Saculectomia

En muchos países de Europa este tipo de operación está totalmente prohibida.

¿Qué hago si mi hurón está desglandulado?

Si tenemos hurones a los que ya hemos adquirido con la saculectomía realizada, simplemente debemos observarlos a la hora de hacer sus necesidades para actuar en consecuencia, ya que éstos hurones al no tener de su lubricación natural generada por las glándulas, son más propensos a sufrir de fisuras y prolapsos anales. Si vemos que les cuesta hacer sus necesidades, debemos introducir un lubricante natural en su dieta, por ejemplo la yema de huevo o aceites, aunque nunca está de más ofrecerlos regularmente para ayudar con esto y otros problemas de obstrucción a la hora de la muda por ejemplo. En cualquier caso, debemos evitar otro tipo de lubricantes procesados en pasta que están plagados de azúcares.


Artículo realizado por Carmen EStevez, lo podéis encontrar en su blog: [1]

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